Posteado por: Farolera | Diciembre 25, 2007

Hoy vi

Hoy vi un sacerdote oficiando misa. Vi que hablaba con una mezcla de hastío y desdén; y no creí que él mismo estuviera escuchando lo que decía. Me pareció uno más de los miles de curas sin fe.

Pero poco a poco empecé a notar que cada vez que él percibía su propia monotonía, cambiaba la entonación. Manoteaba el aire buscando el hilo de su discurso, como un chiquito peleando por su barrilete mano a mano contra el viento grandulón y molesto.

Lo vi arrodillarse detrás del altar y allí, sorpresivamente, me llegó su plegaria. No recitó la fórmula obligada, la oración de rigor que demandaba la circunstancia. No dejes que todo se vuelva absurdo, una repetición mecánica de los ritos sin sentido que ven los que no creen. No quiero convertirme en títere del viento.

El veía los chiquilines correteando en misa, las parejas tomadas de la mano, los ancianos siempre en compañía y él estaba solo. Por favor Dios no me dejes solo. Yo te perdí de vista, pero Vos no me pierdas a mí. Vos sos grande y yo chiquito, yo te perdí de vista pero Vos no me sueltes.

Enseguida se incorporó y vi el instante milimétrico en que recuperaba la compostura. Su gesto volvió a ser el del sacerdote in command, casi como un actor que se pone la máscara para salir a escena. Pero yo fui testigo de su estremecimiento íntegro, íntimo, de rodillas detrás del altar; uno de esos estremecimientos que acompañan las plegarias de los trabajadores sencillos y obstinados, de las madres entregadas, de los obreros y los labradores que madrugan.

Se trata de pequeñas oraciones de supervivencia, llamados del alma ante la repetición obligatoria de la realidad intransigente.


Respuestas

  1. Genial Flor.

    Un sentimiento experimentado más de una vez.

  2. Flor,
    entre a leer tu escrito navideno (no recuerdo el termino en lenguaje “web” de la version “articulo” de la prensa escrita!), y justo me estoy anoticiando del atentado que termino con la vida de Benazir Bhutto, lider Paquistani.
    Y te pido un espacio dentro de LA FAROLERA para estas “notas al pasar” que surgen de manera espontanea al enterarme de la noticia.

    Esta vez el terror volvio a cobrarse vidas. Entre las que se cobro hoy estaba la de esta mujer lider Paquistani que volvio del exilio hace unos meses a su patria.

    Cada vez que que el terror mata, pierde la vida. O si queres, perdemos todos. Si llegamos a esa instania es porque se han agotado todas las anteriores, es porque hemos sido tan intolerantes que no pudimos respetar la vida del otro.

    Y ese otro, no es mas ni menos que otro yo que piensa diferente.
    Pensar diferente no puede alejarnos tanto como para perder el respeto por la vida.

    Cuando la muerte es causada por el terrorismo mete mas miedo, porque actua como ese anillo de hierro que nos describe Hannah Arent, y no hace mas que aistarnos, atomisarnos, hacernos creer que estamos solos, que no vale la pena seguir nuestras luchas, que el de al lado siempre es motivo de desconfianza.

    Y lo peor de esto es que aca, a miles de km de Paquistan, suele pasarnos lo mismo, en escala mas pequena.

    Y no puedo dejar pasar que esto ocurre en tiempos de Navidad, en tiempos en que Jesus, puro AMOR, se hizo nino, nacio en la humildad del pesebre y nos dejo como ejemplo de su vida la reconciliacion.

    Cada vez que el terror se cobra vidas, la Vida parece que pierde. Digo parece porque mi esperanza sigue en Belen y en el mensaje de El que en estos dias se nos aparece con la ternura de los ninos…

    FELIZ NAVIDAD entonces, pensando en el mensaje de Belen

  3. Maga, gracias. Se me erizó la piel con lo que escribiste; me uno pues a tu oración por el triunfo de la Vida y la ternura por sobre el terror y la irracionalidad de la violencia.

    Los sentimientos están banalizados; expulsados de los ideales políticos y de la solemnidad científica. Esta separación y banalización nos está llevando ni más ni menos que a olvidarnos de nuestra humanidad –nuestra igualidad, fraternidad y libertad. Olvidar la ternura es justamente el primer paso para traspasar la frontera del otro.

    Hoy hasta se da por sentado que la lucha política, económica y social acarrea necesariamente algún tipo de violencia – física, bélica, económica, psicológica, ambiental – y que “así son las cosas”. Salgamos del anillo de hierro, pensemos un poco… hay otras formas. Hay.

  4. Muy Muy bueno este.


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