Posteado por: Farolera | Enero 8, 2008

Nietzsche revisited

inquisidor.jpg

Hay algo mal en la fórmula fuerte = opresor, patotero. Nuestra sociedad está preparada e hiper armada para combatir a los bullies o, mejor dicho, para defender a los débiles de estas criaturas sin frenos. Porque ojo: el laissez faire dictamina que cualquier bully puede hacer lo que se le canta hasta que se mete con otros. Ahí sonó. Y peor si se trata de alguien más débil, claro está; nos indigna y con justa razón.

Pero, alas!, existe una raza silenciosa de personas fuertes que no patotean a nadie, no avasallan los derechos de nadie ni exigen para sí más de lo que les corresponde. Pero no temen exigir. Son, podría decirse, los justos del Cielo: figuras secundarias, anónimas, en el fondo –mientras los mártires y santos notorios ocupan los primeros planos. Los actores de reparto cantan los coros y no exigen protagonismo. Hacen lo que deben hacer simplemente porque es lo bueno, lo noble; no buscan reconocimiento ni titulares ni premios. Lo justo: lo equilibrado, lo adecuado, lo correcto.

El problema es cuando uno de estos fuertes -uno de los justos- reclama lo suyo, o sea, se defiende a sí mismo: es inmediatamente maniatado y amordazado por las fuerzas coercitivas y chicaneado por la desaprobación social. Veamos:

- Entiendo su caso. ¿Quién desea que lo represente…?

- Ehhh yo quiero defenderme a mí mismo.

Sonrisa perpleja.

- ¿Quiere decir que usted no es débil?

Confusión.

- Ehh no sabría decirle; pero quisiera intentarlo.

- ¿No quiere que lo defiendan?

- No creo necesitarlo, honestamente.

Las orejas del burócrata enrojecen.

- Ya veo. Es usted un opresor insensible, un monstruo avasallador de los derechos humanos, de la libertad, ¡de la propiedad privada! (ya el hombre está enajenado).

- Pero pero hombre! Le estoy diciendo únicamente que no necesito que nadie venga a defenderme, yo…

- ¡Usted es un monstruo abominable! ¡Los demás también son seres humanos, no se da cuenta!!

Ahí se calienta el otro.

- ¡Escúcheme una cosa, señor, no hay necesidad de que me falte el respeto! Yo vengo aquí para…

- ¡A mí no me patoteee eh! ¡se lo advierto! Yo conozco a los monstruos como usted, enfermos, maniáticos, sociópatas…

- Pero lo único que me faltaba, que me insulten a mí ¡si soy una persona perfectamente cuerda! Justamente, le estoy diciendo que no tengo necesidad de ser protegido, yo puedo muy bien…

- ¡Guardiaaaassss! Llévenselo. Vaya uno a saber de lo que es capaz… qué peligro.

Moraleja…

Si sos débil: está fenómeno, nosotros te defenderemooooooos [inserte aquí cantito de superhéroe preferido].

Si sos patotero: fenómeno! nos encanta combatir villanos [idem]. Siempre es bienvenido un Eje del Mal.

Si sos simplemente autosuficiente, uno de los justos: cagaste. Sos el gil que paga los impuestos, el salame que va a votar, el profesor que lee los exámenes de los chicos, el demócrata por convicción. El día que pidas algo, se te va a tildar de pedigüeño y de hipócrita: ‘¿Pero cómo, vos no eras autosuficiente?’ El día que te defiendas, vas a ser un patotero violento: ’sos un facho, ¿no ves que los piqueteros están reclamando sus derechos? Qué egoísta’.

A los justos, cada caída se la van a hacer sentir, se la van a anotar, medir y documentar. Lo que a los débiles se les borra de un plumazo al justo se lo van a cobrar. Cada error suyo será colgado en la cartelera del hall of shame. Cada pedido de ayuda será contabilizado. Los autosuficientes, sí, pagarán caro su autosuficiencia. O, mejor dicho, se la cobrarán caro. Maldita grieta de la democracia.


Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías