El Spanglish, o la mezcla del idioma español con el inglés, se da tanto en los países de habla inglesa con fuerte inmigración hispanoparlante como en países de habla hispana con alguna inmigración (estacional o permanente) de anglosajones.
Claramente, en uno u otro caso el Spanglish resultante será muy distinto; variará de comunidad en comunidad y de país en país.
Como bien nos cuenta Entretanto [NY], en Nueva York hace tiempo corre en las calles el “español neoyorquino”.
Pero también sucede que existe una suerte de diáspora norteamericana, especialmente entre la juventud, que constituyen algo más que turistas y algo menos que ciudadanos; una suerte de residentes que practican la participant observation en sus comunidades anfitrionas.
Es cierto, como sostiene Curda Floja, que la incidencia numérica de estos “expats” (expatriados) es mínima –más aún si se la compara con la fuertísima ola inmigratoria hispana que inunda a los Estados Unidos, por ejemplo; y por tanto parecería razonable su conclusión de que la incorporación de expresiones extranjeras en el uso cotidiano del idioma es injustificado.
Pero.
1. El mestizaje idiomático (y casi diría cultural) en los países o, mejor dicho, en algunas clases sociales de los países en desarrollo, es anterior al contacto cara a cara con los expats. Está en la TV, en la música, en el cine, en los diarios, en las revistas, en las marcas, en las empresas, en los libros de texto universitarios, en Internet. Cuando llega el expat, el ciudadano latinoamericano ya hace mucho tiempo viene siendo fagocitado por la maquinaria cultural de la industria norteamericana. Incluso, si comparáramos el impacto que tiene la producción de la industria cultural local versus el que tiene la industria cultural norteamericana en el ciudadano latino, creo que la última lleva todas las de perder.
2. Buenos Aires es una ciudad particularmente anglofílica; por lo tanto impone muchos menos filtros a la penetración anglosajona, sus productos, sus tendencias. Si bien siempre fue tradicionalmente mucho más adepta a todo lo que proviene de Londres, últimamente -y sí, en gran parte gracias a los ‘90- está muy abierta a la influencia de Washington, New York, Hollywood y San Francisco (política, economía, cultura y tecnología). Comparemos con España y su filtro “hispanizador” de términos extranjeros y entenderán lo que digo. Acá cuelga el “Sale” con toda naturalidad; aún dudamos antes de escribir “fútbol” y demás.
3. El expat construye en torno suyo un círculo de amistades compuesto por otros expats y por amigos locales. Estos amigos locales, al cierto tiempo, inevitablemente incorporarán modismos de su nuevo amigo; como todos hacemos con todos nuestros amigos. Esto hace que se perpetúe la difusión de ciertas frases o, mejor dicho, el hábito mismo de recurrir a cualquier frase que se nos venga primero en inglés a la cabeza y cuya traducción al español no nos satisfaga (o no nos salga en el momento). Es completamente cierto que el contacto de los expats con los nativos se da más asiduamente entre las clases más altas, pero sucede que son las clases más altas de ambos lados: el expat que puede afford los viajes (porque generalmente no se queda quieto y, aún si lo hace, tuvo que pagar su pasaje y estadía prolongada sin empleo fijo) y el local que puede entender su idioma. El acceso al aprendizaje de un idioma extranjero con esta fluidez sólo es posible (o deseable, quizás) para las clases de mayor poder adquisitivo.
En mi opinión, el Spanglish -o cualquier otra combinación de idiomas- enriquecen la expresión en tanto y en cuanto no la vuelvan ininteligible. Como todo, requiere un alto sentido de responsabilidad y de sentido común (especialmente para con el idioma nativo de uno); pero el abuso de este recurso es síntoma de presunción sólo de quien abusa del recurso y no del recurso en sí.
Thank you.

Ah! post data: buenísima Código 46. La recomiendo.
Por: Flor Benson el Enero 22, 2008
a las 2:18 pm
En algunos aspectos acuerdo, pero esto es lo que yo pienso:
http://idaea.tumblr.com/post/19513952
Por: Victoria el Enero 22, 2008
a las 2:21 pm
Buenísimo el artículo, Vicky! No me parece que estemos en desacuerdo, de todas formas… mi artículo es más una respuesta a quienes parecen desmerecer el recurso, que para mí es sumamente válido, a otros idiomas para expresar ciertas ideas. Por ejemplo: laissez faire, self-made man y otras, están inextricablemente atadas al idioma que las generó.
Pero lo que más me interesa recalcar es que concuerdo 100% en que el uso de expresiones extranjeras debería reservarse únicamente para excepciones y con un profundo respeto por el idioma nativo.
Por: Flor Benson el Enero 22, 2008
a las 2:30 pm
los sajones no hablan inglés, hablan alemán
Por: ff el Enero 22, 2008
a las 6:07 pm
Gracias
Por: Flor Benson el Enero 22, 2008
a las 6:09 pm
Me parece que la llegada e instalación de estadounidenses a Buenos Aires es demasiado pequeña como para hablar de “diáspora norteamericana” y, como tal, insuficiente para justificar la incorporación de tanto anglicismo al español [que por otra parte es muy anterior a la llegada de jóvenes gringos, favorecida por la salida de la convertibilidad]. Asimismo, tampoco me parece explicable el espanglish en Argentina a partir de las relaciones con un puñado de anglófonos.
Y algo que me llamó la atención, ¿”dudamos antes de escribir fútbol”?
Gracias, Flor, por seguir con el debate.
Por: Matías Maciel el Enero 22, 2008
a las 9:57 pm
Holaa Mat! Por favor; tenía ganas hace tiempo de debatir el tema y el post de Curda Floja sobre los blogs y el género medio que me preparó.
Cuando de hablo de diáspora norteamericana no me refiero sólo a los que llegan a Baires, sino a que existe una tendencia creciente en EEUU -especialmente entre los jóvenes- a pasar uno o dos años fuera de su país de origen. Algunos viajan por el mundo y otros deciden radicarse por un tiempo en otros lugares; muchos eligen países en desarrollo como destino. Argentina es sólo uno de ellos. Igual, uso el término en su carácter blando, realmente desconozco cuántas personas constituyen una diáspora exactamente…
De todas formas, reducir la incorporación de expresiones idiomáticas al número o no número de contactos que uno haya tenido con nativos de ese idioma me parece sencillamente reduccionista.
De todas maneras ese es sólo uno de los factores que menciono. Creo que en definitiva el debate gira en torno a dos perspectivas: una es la preocupación por mantener cierta pureza en el lenguaje “de origen” y otra es la flexibilidad para enriquecerlo. Como bien mencionó Caminar es Todo, los italianos, los españoles, incluso los árabes han tenido gran influencia en nuestra “argentinización” del español; nadie levantó una ceja por esto. Creo que es indudable que existe cierto rechazo a la incorporación del inglés debido a cierta asociación con nuestra percepción “imperialista” del Norte.
No obstante, pienso también que la incorporación de cualquier expresión extranjera en el uso diario debe suceder teniendo en cuenta siempre al interlocutor (cuando esto falla, aparece la presunción) y siendo conscientes de que existe otra forma de decirlo, o más precisamente múltiples formas de decir lo mismo, y que elegir la expresión extranjera debe aportar un valor agregado a la expresión -de otra forma el emisor no la hubiese elegido. Pero no siempre el uso de una expresión extranjera significa desconocer –y mucho menos desmerecer– el propio.
Por: Flor Benson el Enero 23, 2008
a las 10:39 am
Muy bueno, Flor, bienvenido el debate.
Ahora bien, en ningún momento expliqué la incorporación de anglicismos al solo hecho de las relaciones con anglófonos, por el contrario, me parece absurdo que haya quienes pretendan explicar su espanish a partir de las amistades o su pertenencia círculos donde se habla en inglés. Llevo más de un año viviendo en Nueva York y rara vez me ha ocurrido el hecho de intercalar alguna palabra o frase en inglés cuando hablo en español, así que no veo por qué eso podría ocurrir en Buenos Aires [donde presumo que todavía se habla mucho más en español que en inglés, ¿o me estoy perdiendo de algo?].
No soy un fundamentalista del idioma, por el contrario, estoy muy abierto a la incorporación de vocablos de otras lenguas, pero siempre que se adapten a la fonética [y a la grafía, por supuesto] del español. Eso fue lo que ocurrió con los miles de términos que procedieron de lenguas como las que vos misma mencionás [italiano, árabe, y agrego el francés, el portugués, el griego, las lenguas indígenas y hasta algunas orientales –"kimono", "kamikaze"]. La diferencia con es que en aquellos casos las palabras llegaron para hacer referencia a nuevos conceptos y, al mismo tiempo, fueron adaptadas a la fonética española, cosa que no ocurre con quienes incorporan el inglés en la actualidad. No sé si es indudable, pero es posible que haya algo de “rechazo” por la “percepción imperialista del Norte”, pero en lo personal me molesta porque me parece una “tilinguería” -para citar a uno de los comentaristas en Entretanto.
Saludos.
Por: Matías Maciel el Enero 24, 2008
a las 5:54 pm
Seguro! Esas palabras que mencionás -kimono, kamikaze, etcétera- se “hispanizan” porque no existen tales cosas en estas latitudes.
).
Lo que yo digo, en definitiva, es que -sin estar en desacuerdo con el conservadurismo para proteger el idioma- sí puede pasar que en ciertos ámbitos este conservadurismo se relaje y en otros se ponga más firme. Por ejemplo, si vos vas a escribir una monografía académica (un paper?), no vas a estar intercalando frases en otro idioma a menos que sea fundamental (porque no existe en el tuyo y, en todo caso, explicás). Pero por supuesto que puede pasar en grupos donde la mayoría domine bien los dos idiomas, y que se vuelva una mezcla divertida. Por supuesto que esto no constituye, objetivamente, un fenómeno análogo a lo que pasa en NY (entre otras cosas, porque allá el spanglish es patrimonio de las clases bajas e inmigrantes y acá de las clases de mayor poder adquisitivo y más tradicionales). Lo que es interesante es que, de todas maneras y con sus particularidades, tanto allá como acá existe ese mestizaje.
A mí lo que me molesta es que no se tenga en cuenta al interlocutor. Vos no podés impunemente mandarte a hablar inglés cuando no tenés idea si el otro te está entendiendo. Eso es una falta de respeto, directamente, más que tilinguería. Pero existen muchas otras formas de faltar el respeto también, no es sólo con el inglés…
Lo demás, bueno; siempre habrá gente intentando demostrar su pertenencia a ciertos grupos, con el inglés o con la marca de su jean o con su destino de vacaciones. Pero eso es material para otro post (me diste pie justito
Por: Flor Benson el Enero 24, 2008
a las 6:07 pm
En lo personal, no se trata de conservadurismo. Por el contrario, estoy bien dispuesto a la incorporación de palabras de otros idiomas, pero siempre que se adapten a la fonética del español [algo que, insisto, no se da en el caso de los tilingos se la pasan intercalando expresiones o frases en inglés]. Que la mezcla de los idiomas se dé en las situaciones donde hay hablantes de una y otra lengua es una cosa completamente distinta, y excepcional. Por supuesto que no me refería a eso cuando escribí la entrada original. Por último, las motivaciones que llevan a usar el espanglish en NY o en Buenos Aires son muy diferentes entre sí. En el primer contexto, es un recurso necesario y hasta imprescindible, mientras que en el segundo es de absoluta ridiculez.
Por: Matías Maciel el Enero 24, 2008
a las 9:51 pm
Sí, me quedó clarísima tu opinión pero no tanto el argumento. Creo que Vicky tiene uno buenísimo a tu favor, no sé si lo leíste.
Ahora, te hago una pregunta… expresiones como “a full”, “es un nerd”, “loser”, “sorry”, “super”: constituyen actos de tilinguería en tu opinión?
Y en ambientes laborales, me pregunto… porque me cuesta imaginar a los programadores intentando comprenderse entre sí usando permanentemente el filtro anti-tilinguizador. O, para el caso, a los economistas. Y la gente que trabaja con yanquis o angloparlantes en general?
En definitiva, Matías, respeto mucho tu opinión y la de Vicky, pero en mi caso aún me quedan dudas. Sigo pensando que depende mucho del contexto y del interlocutor… saludos, gracias por los comentarios!
Por: Flor Benson el Enero 25, 2008
a las 4:43 pm
Si alguien va aun colegio bilingue desde que es chiquito, se mueve en un grupo social en el que expresiones como “geek”, “loser” “Hello” -pronunciado y muchas veces escrito “Jelou” son parte del habla cotidiana, no es un tilingo porque las use: las tiene incorporadas (creanme, yo tuve que deshacerme de expresiones similares cuando pase del secundario a Sociales, donde claramente, no era “cool” hablar asi). (que fui a un colegio tilingo? tal vez, pero no lo elegi yo!).
Un amiga que fue al colegio Martin Buber usaba expresiones como”acho” y “pots”, derivadas del hebreo y el yiddish respectivamente. Esta chica no es tilinga, sus padres son mas argentinos que el dulce de leche y ninguno de sus abuelos habla yiddish: se le pegaron por grupo de amigos que tenia.
Es mal educado hablar en cualquier idioma en frente de gente que no lo entiende. (mi abuela es francesa y es fan de hablar en frances en frente de los demas. A papa y a mi nos enferma. No es tilinga -habla frances desde que nacio- es deconsiderada).
Por: estudiante cronica el Enero 25, 2008
a las 6:48 pm
A ver, “súper” es una palabra en español [así, con tilde]; lo mismo en el caso del prefijo “super-”. Las otras –absolutamente evitables y reemplazables en español– no son los casos que constituyen la tilinguería a la que me refiero. Por ejemplo, “By the way”, “as soon as possible”, “I mean…”, “My God!”, “networking”, “deadline”, no sé, decenas. En ambientes de trabajo es peor todavía; mi experiencia en una consultora de prensa y comunicación no podría haber sido más patética en ese sentido. Por otra parte, en el caso de los programadores de sistemas, que vos mencionás, una cosa es referirse a aplicaciones o nombres técnicos y otra muy distinta es hablar así cuando no tiene nada que ver. Los economistas, en cambio, no pudieron hacer más mérito para contaminar el idioma, ellos sí, a mi juicio, están entre los mayores responsables.
Estudiante crónica, me parece comprensible en el contexto que mencionás, colegios bilingües en la lengua que fuere. Además, tu propia experiencia prueba que se puede evitar esa mezcla de acuerdo con el círculo de relaciones. [Lo de tu abuela, coincido, era desconsideración, pese a que su lengua nativa es el francés; la tilinguería, para mí, se da en el caso de quienes lo hacen con una lengua "ajena"].
Por: Matías Maciel el Enero 25, 2008
a las 8:28 pm
Aclaración: cuando digo “economistas” me refiero en particular a los que se desenvuelven en el sector financiero.
Por: Matías Maciel el Enero 25, 2008
a las 8:31 pm
Tal cual, Estudiante Crónica; yo pasé por una experiencia similar (por no decir igual –> de colegio bilingüe a Sociales). Creo que por eso llegué a la conclusión de que todo depende del contexto y del interlocutor.
Matías, OK. Digo –está bien. Dios, cómo me cuesta no ser una tilinga!!
jaja besos…
Por: Flor Benson el Enero 28, 2008
a las 11:54 am
Hola. Vuelvo al ruedo. Yo también a veces cometo el pecadillo, pero soy plenamente consciente de que es “mi” pecadillo y de que no tiene una justificación real. Así que trato de evitarlo o de confesarme más seguido.
Antes yo era de la partida de que expresiones en inglés – ciertas expresiones – enriquecían el idioma porque hacían referencia a cosas que en español no existían. Lo mismo a la inversa.
Pero cuando la gente se empezó a poner obtusa y a meter inglés en todo me di cuenta de que era, como decís, “tilinguería”.
Es decir, no deja de enriquecerse el lenguaje. Pero es un enriquecimiento tilingo. Muy tilingo.
Por: Victoria el Enero 28, 2008
a las 1:35 pm
Bueno, a mí me parece mucho más obtuso colgar un cartelito generalizador y absolutizarlo. Conozco tilingos que no hablan una sola palabra de inglés y también personas sensatas que usan tres idiomas en una sola frase. Y viceversa.
Además, ¿quién dijo que hay que “justificar” el uso de otro idioma en la expresión? A cada cual le puede parecer “bueno” o “malo”, tener una opinión, pero eso no significa que la propia opinión y las razones por las cuales sostiene dicha opinión sean la verdad absoluta.
Por último, este post no tiene la intención de decir si el uso del spanglish es “bueno” o “malo”, sino de ensayar una descripción de lo que pasa en el caso particularísimo de Buenos Aires. Es decir, el spanglish es un hecho; la pregunta es si es un fenómeno o no. Si existen o no palabras en el idioma nativo no es, evidentemente, un factor que los “spanglishers” (ups!) tengan en cuenta al momento de intercalar idiomas.
Si es bueno o malo no lo sé ni me aporta nada al debate; en todo caso, catalogar el objeto de debate como “pecado”, “contaminación” o “tilinguería” no hace otra cosa que ensuciarlo. El aporte de Estudiante Crónica es sumamente esclarecedor en este sentido, ya que suma a la explicación y al intento de caracterizarlo.
Por: Flor Benson el Enero 28, 2008
a las 2:20 pm
Me parece, Flor, que estás mezclando dos cuestiones bien diferentes: una cosa es el espanglish y otra muy distinta el uso de anglicismos en el idioma español. Que se use alguna palabra o frase puntual en inglés cuando se habla en español no hace al espanglish, un fenómeno surgido en pueblos y ciudades en la frontera entre México y Estados Unidos, luego extendido a ciudades estadounidenses con gran inmigración hispanohablante, como es el caso de Chicago, Los Ángeles, Miami o Nueva York. En Argentina, por el contrario, no existe tal fenómeno. El espanglish –como el portuñol– constituyen dialectos surgidos a partir de la fusión de la sintaxis, la semántica y la morfología de dos lenguas en contacto estrecho. Claro que, así entendido, el espanglish no es ninguna tilinguería, pero es evidente que bastante se diferencia de la situación que se da en la Argentina.
Por: Matías Maciel el Enero 28, 2008
a las 3:18 pm
Bien Mat! deberíamos haber empezado por la definición. Por un lado estoy de acuerdo en que son dos -o tres-, digámosle “fenómenos”, bien distintos, como ya he dicho anteriormente. Para empezar, pienso que la intensidad del intercambio entre ambas lenguas es directamente proporcional a la penetración de una población minoritaria en otra mayoritaria. Es decir: pienso que aquí también existe el espanglish porque existen grupos (reducidos y de presencia dispersa, muy puntual en el conjunto de la sociedad, pero existen), donde la alternancia entre español e inglés es sostenida, consistente y de uso cotidiano. No estoy hablando de tirar un “oh my god!!” (!) en un boliche, sino de un discurso fluido y coherente construido en base a los dos idiomas. Casos como los que menciona Estudiante Crónica vienen a ilustrar mi punto.
En todo caso, la proporción de uno y otro idioma en el discurso es ciertamente mensurable y sería super interesante hacerlo; pero justamente hoy me preguntaba hasta qué punto un resultado de 50-50% equivale a espanglish y un 30-70% no.
Creo, como vos, que las frases al pasar no constituyen espanglish sino que hay ciertas reglas (por ejemplo, acomodar los artículos femenino/masculino y plural/singlular antes de alternar al inglés; usar sólo palabras que no tienen un significado exacto en el otro idioma, etcétera) que lo distinguen del simple chapuceo o tilinguería (que serían el tercer caso). Pero me parece que aquello que distingue el spanglish de acá con el de allá no es únicamente una cuestión de homogeneidad en la proporción de palabras en uno y otro idioma -que creo que es, como decía previamente, proporcional a la incoporación de inmigrantes del idioma minoritario- sino las reglas sintácticas, semánticas y de vocabulario que lo rigen.
Por: Flor Benson el Enero 28, 2008
a las 6:35 pm
Post data: la confusión entre tiliguería/chapuceo y portuspanglish no nació acá… para mí siempre fueron dos cosas distintas.
Por: Flor Benson el Enero 28, 2008
a las 6:36 pm
Flor, creo que no nos pondremos de acuerdo. El espanglish no tiene que ver las proporciones de uso de uno y otro idioma, sino con el contexto y la necesidad. Es comprensible que un hispanohablante y un anglófono [o varios] en Argentina apelen a las palabras conocidas de la lengua ajena para simplificar la comunicación, pero eso no constituye de por sí un dialecto. Tampoco se da en los casos que presenta Estudiante Crónica: porque son hablantes de una misma lengua quienes incorporan vocablos de una lengua ajena cuando conversan entre sí [esto es, compañeros de colegio]. Por otra parte, mi crítica original estaba orientada a quienes introducen anglicismos cuando es innecesario, en especial cuando no hay anglófonos de por medio.
Más allá de las diferencias, celebro el debate. Ha sido un gusto.
Por: Matías Maciel el Enero 28, 2008
a las 8:50 pm
Exactamente! La mezcla de inglés y español entre algunos grupos de la ciudad -como dije antes- no es un dialecto ni mucho menos: es simplemente una forma de expresión particular de esos grupos. Para mí sigue siendo espanglish porque tiene reglas, códigos e incluso clichés propios (como el “jelou”), pero de ninguna manera puede equipararse a lo que sucede en NY. Mi pregunta es si algún día, estos pequeños embriones de espanglish terminarán confluyendo en la gran corriente cuyo epicentro está en NY, para terminar hablando todos como en Código 46; o bien se quedará en una moda y dentro de diez años hablemos chino-ñol.
En fin, gracias Matías, Vicky y Estudiante Crónica por aportar al debate! Ha sido un gusto para mí también.
Por: Flor Benson el Enero 29, 2008
a las 12:06 pm