Presione aquí

“Be a good girl
You’ve gotta try a little harder
That simply wasn’t good enough…”

–Alanis Morissette

Comentarios, sugerencias, consejos, tips, remedios, soluciones, ayuda, apoyo, expectativas. Convengamos que nadie escatima nada –especialmente los que nos quieren y, sobre todo, nosotros cuando queremos a alguien. Es que uno no puede evitar sentirse involucrado en los asuntos que afectan a estos otros significantes (?). Y, por lo tanto, se siente como impelido a disparar unas líneas, un mimo, una palmada. Aunque no siempre uno esté seguro de lo que dice o, más precisamente, si lo que está diciendo será en realidad una ayuda o no.

Entonces, si es uno el que está viviendo una situación conflictiva o complicada o dilemática, le llueven los gestos y las palabras (si se es afortunado). No. En realidad, le llueven cada vez que hay que tomar una decisión, algo que definirá de alguna forma su vida. Entonces todo el mundo opina y todo el mundo tiene razón. Y cuando estas opiniones parecen coincidir…

No sé a ustedes pero a mí me pesan estas opiniones. “Vos deberías estar estudiando afuera tal y tal cosa, es perfecto para vos!”. “Yo te re veo en tal lado haciendo tal otra cosa”. “Para mí vos no sos la clase de persona que”. Van sedimentando sobre mi cabeza y al final, sin darme cuenta, estoy cargando una roca. ¿Pero cómo hacer para no ser desagradecida, estar abierta a las opiniones ajenas, ser graceful para recibir críticas y al mismo tiempo tomar tus propias decisiones?

“No sé por qué te enojás si todo lo que quiero es ayudarte”. Puta. Es que uno no está abierto las 24 hs, como si fuera un quiosco, para recibir estas cosas; es responsabilidad del otro fijarse que uno esté receptivo. Existen condiciones para ofrecer consejos, existen momentos para decir las críticas y, en definitiva, existe una especie de código implícito, una luz verde que hay que recibir antes de empezar a hablar. ¿No?

7 Responses to “Presione aquí”

  1. to thine own self be true (Polonius no es un lindo personaje, pero esta linea me parece brillante) yo no les daria mucha bola. No tenemos idea de que hacer con nuestros vidas, y queremos darles consejos a otros.

  2. Fea costumbre la de dar consejos. Mejor acompañar, escuchar, opinar, pero sin indicar.

  3. Es que cuando te “indican” es mucho más fácil despegarte, pero ¿qué pasa con las opiniones bienintencionadas? Lo que digo es que esas, que uno toma con una sonrisa y de buen talante, al final quizás se acumulan hasta que no sabés qué corno hacer con todo eso. Son como los souveniers de las fiestas de quince. Los aceptás de compromiso y después te da cosa tirarlos.

  4. Yo creo que vos deberías escribir un libro! jajaja. Uno se forma de opiniones, de expectativas y de intentos de refutar algunos comentarios. La personalidad de uno no sólo se forma de una enorme multiplicidad de subjetividades manifestadas, sino también de miles de otras cosas del entorno. Entonces, supongo que los consejos y puntos de vista ajenos se toman o se dejan, muchas veces sirven para saber como nos ven los demás; que es lo que realmente somos ya que nadie es alguien si no está en sociedad, según leí en algún lugar y comparto. Entonces quizás los puntos de vista ajenos o consejos no sean más que esa verdad de quiénes somos, subjetiva, pero real. Quizás sea por eso, lo de la verdad incómoda, que estos comentarios pican (y yo soy la primera en odiarlos). Uno tiene la ilusión de querer ser completamente libre, autoformado, original, ser quienes queremos ser y no lo que ven que somos… No se necesita tomarlos bien, ya que la gente que suele hacer esos comentarios con insistencia, no prevee si serán bienvenidos o no. He aquí mi opinión y mi “deberías hacer” “yo creo sobre vos” y demás, que tan mal cae a todos. Si no fuera yo y me leyera, diría “qué sarta de boludeces, esta mina no tiene nada mejor que hacer?!”. Les (me) contesto: “lo estaría haciendo”. Y en algún lugar leí una cartel tonto pero muy certero para mí, que decía “no necesito que me den consejos… sé equivocarme solo”

  5. Es que “lo real” es tanto lo que los demás perciben como lo que uno cree ser. Al fin y al cabo, la propia es una percepción más. Pensar que hay gente que paga para que le den una opinión sobre uno! Como la carta astral, que se supone es una descripción minuciosa y profunda de tu personalidad. O el psicólogo. O el sacerdote.
    A mí me parece terrible, personalmente, ese cartelito –creo que está bueno tomar o aprender de la experiencia de otros. El problema es cuando otros quieren imponerte ese aprendizaje. Y muchos lo hacen sin consideración alguna de nada.

  6. No creo que haya mucha gente que quiera “imponerse”, esos son dictadores, demagogos, y demás. Si todo se trataba de eso, creo que entonces no tenés porqué tomarte bien lo que te dicen….

  7. No, no necesariamente. Hay muchas estrategias para forzar la propia opinión, punto de vista o percepción; no son propiedad exclusiva de los dictadores o seres autoritarios… insisto: este post se trata justamente de las manipulaciones subliminales, de los forcejeos simbólicos, de los atropellos verbales. De eso.

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