El peso de la confianza
Con este tema de la inflación, el INDEC y sus números mentirosos, etcétera (un largo etcétera, por cierto), viene a cuento esta reflexión acerca de nuestra moneda nacional (me refiero al peso, porque soy argentina). ¿POR QUÉ DOLARIZAMOS? Sí, dolarizamos. Dolarizamos todo lo “importante”: inmuebles, autos, plazos fijos… ¿qué carajo tiene de malo nuestra moneda nacional?
Durante la hiperinflación, como es sabido, los ciudadanos corrían a desprenderse del austral. Y compraban cosas inimaginables en un contexto de salud económica: ladrillos, latas de arvejas, tierras, moneda extranjera. La consigna era desprenderse de la nuestra como una papa caliente; cual juego del paquete.
Yo me pregunté, ingenuamente, dónde estaban los sindicatos para proteger esa moneda con la que se les pagaba los sueldos a sus afiliados. ¿Por qué aceptaban que se les pagara en dinero nacional si después corrían a comprar dólares? Resulta que cada uno de los sindicatos estaba enfrascado en su propia “victoria temporaria”, ganando batallitas efímeras, emparchando el agujero negro. Sálvese quien pueda.
Y es que: quizás sea lógico que quienes tenían los dólares especularan y no los largaran. Lo ridículo es que todos salieramos corriendo a comprarlos. ¿Para qué?
Entiendo las causas complejas que nos llevaron a la situación; entiendo que en el calor del momento es difícil distinguir, decidir, proceder. Pero lo que no entiendo es por qué no se apuesta por una producción industrial nacional, por qué se empiezan y se derriban modelos económicos, políticas y rumbos en dos o tres años y no se espera a que maduren. El problema no es “qué modelo económico es mejor”, a esta altura. Estar discutiendo esto es como empezar la comida por el postre; no estamos en esa instancia todavía. Ni cerca.
Tenemos que debatir lo fundamental, ponernos de acuerdo en que: el estado es bueno para mí, a mí me conviene que al estado le vaya bien; me conviene que recaude sus impuestos y que tenga poder de coacción para castigar infracciones. Y me conviene porque el estado soy yo; beneficiar al resto me beneficia a mí también. Ergo, quiero beneficiar, apoyar y promover el estado porque esto me beneficia a mí. ¿Se entiende? Después, una vez que estemos de acuerdo en esto, estaremos en condiciones de debatir cuál es el mejor camino. En este momento, cualquier decisión estará destinada al fracaso, si no se vuelve a acordar el contrato básico. ¿Contractualista? Sí. Sí, definitivamente. Pero no se trata de mi punto de vista sino de la realidad: no vamos a crecer hasta que el estado no se fortalezca. Y sólo se fortalece con nuestra confianza. Todo lo que se haga desde Balcarce 50 mientras tanto serán aspirinas para el cáncer.
Nuestra moneda es fundamental en este proceso porque es, en definitiva, el símbolo de la confianza que le tenemos al estado. En aquel entonces no confiamos en el estado (ni nunca) y eso nos dejó en manos del neoliberalismo, que no es otra cosa que el “sálvese quien pueda” institucionalizado. Bajo su apariencia de orden se esconde el caos, la jungla, la ley del más fuerte.
Yo quiero ver el día en que todas nuestras transacciones, grandes y pequeñas, tengan su parámetro en el mismo peso. Que el dolar sea una moneda extranjera más. Y que la nuestra sea un orgullo.
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Me matan los tags, están a la altura de los títulos de CrónicaTV
No se por que dolarizamos (supongo que tendra que ver con los 10 anhos de 1 a 1, y con que hora es facil calcular (1 a 3), Si el dolar estuviera a 1.75 o 4.85 seria mas complicado).
Pero el problema es que no hay acuerdo con que “el estado sea bueno para todos”. (es mas, muchas de las quejas de los productores rurales incluyen el reclamo “nosotros producimos, por que les tenemos que pagar a los que no producen” (el estado).
Y la otra pregunta es que estado es bueno para todos . Algunos querran un estado minimo, otros querran un estado de bienestar. Y bueno, las tasas de recaudacion no son las mismas para los dos (hay opciones en el medio, pero estoy simplificando).
Yo no digo que el contrato que propones sea imposible, sino que hay mucho que discutir antes. Y el contrato se basa en relaciones de poder previas (esto no lo leo hace mil anhos, pero en locke “contratan” los terratenientes para proteger la vida, la libertad y la propiedad, y en Rousseau el contrato es una manera de legitimar la propiedad privada)-o instituyen relaciones de poder para terminar con la anarquia -Hobbes. Entonces yo no creo en un nuevo contrato -a ciegas “bajo el velo de la ignorancia” - a la Rawls- porque no nos podemos poner en ese lugar.
Un marrón!!!!!!!!!!! Que lindo!!!!!!
Yo lo que me acuerdo es que en el 89 me compraba un alfajor antes de entrar al colegio, y cuando salía, al mediodía, volvía a preguntar el precio. Había cambiado. Si traduzco eso al mes que dura un sueldo. Si imagino la situación de una persona cabeza de familia con hijos que alimentar, entiendo que compraran una moneda extranjera (el dolar siempre es lo primero en lo que se piensa en argentina) para que el valor de su sueldo siguiera siendo el mismo el resto del mes. Aunque las lentejas cambiaran de precio. En este contexto no me parece ridículo que todos salieran a comprar dólares.
Solucionado el tema de la cena, se pueden debatir las distintas posibilidades. Y me parece que eso es lo que se les escapa a los políticos a la hora de analizar las medidas a aplicar. Que la gente está desesperada por cuestiones básicas. Primero ponerse ropa, después fijarse si el modelito me favorece.
Totalmente de acuerdo con: ” Pero lo que no entiendo es por qué no se apuesta por una producción industrial nacional”… y todo lo que sigue.
Carloncho: al fiiiiiiiiiiin alguien aprecia mis tags!!!!!!!!!!! Gracias.
Estudiante Cronica (toy como vos, sin tildes en compu yanqui prestada): claro, dolarizamos porque no confiamos en nuestra moneda o, mejor dicho, no confiamos en su respaldo, que es el estado. Por otra parte, es cierto que el concepto de “contrato” tiene bastante mala prensa porque viene, justamente, de unas teorias liberales que se basan en un origen ficticio de la sociedad, donde hay un momento cero en el que todos partieron de la igualdad de oportunidades y luego fue “la supervivencia del mas apto”, es decir, crecieron los que tuvieron ganas de trabajar y progresar, mientras los vagos quedaron rezagados. Esta idea todavia persiste, fuertemente, en nuestra base de sentido comun. Lamentablemente. Pero yo quisiera extraer -extirpar?- este concepto puntual de aquellas teorias y traerlo para aca, al presente de cara al futuro. Para esto es fundamental, como bien vos decis, tener en cuenta todas las relaciones de poder existentes (y no dar por sentado, ingenuamente, que todos estamos en relaciones simetricas de poder y oportunidades) y pactar de acuerdo a eso; compensando a los que estan en mayor desventaja “inicial” (si tomamos el presente como Ti). Nada de velo a ciegas, pues: todo lo contrario.
Ro: con mi comentario de la hiper solo quise ilustrar un tipo de comportamiento que no queremos repetir. No estoy juzgando -ni soy quien, ni me parece justo hacerlo- a quienes debieron literalmente sobrevivir aquella epoca nefasta. Mi familia tambien lo vivio y, aunque yo era una ninha aun, todavia me cuentan anecdotas y se me ponen los pelos de punta. Justamente apunto al futuro, pues: que si se nos viene una noche semejante, hopefully reaccionaremos distinto.