Posteado por: Farolera | Junio 1, 2009

Elecciones 09

astronauta

Houston... sí, de Argentina otra vez, cómo va?

Estoy repasando la lista de candidatos a legisladores y diputados por la capital federal para estas elecciones de junio –ya, inminentes. ¿Te suena? Sí, claro. Veamos.

Muchos no logran superar el primer problema, el divorcio entre “la clase política” y las demás clases. Entre representados y representantes, pues ya es difícil señalar certeramente a quién están representando. En criollo: falta de confianza, falta de participación/involucramiento, desencanto. Etcétera.

Pero yo no tengo tanto ese problema. Podríamos decir que me involucro, ergo, he salvado con cierta dignidad el escollo. Mi problema actual es el divorcio entre la gestión y la ideología. Piensen hasta dónde está imbrincado el cliché de que la derecha gestiona bien pero con los peores fines, mientras que la izquierda tiene la ideología clarísima pero no sabe gestionar.

Yo quiero aptitud + visión. Gestión e ideología, bendito matrimonio que tiene la costumbre de parir estadistas. ¿Eh? ¿Ah, Noruega? Bueno, ta luego.


Respuestas

  1. Eso de los consensos sociales y las políticas de estado suele ser un cliché, pero algo de cierto debe tener…

    Un amigo estuvo hace poquito en Suecia, fue a un seminario de nosequé. Y habló con varios dirigentes. Me contó que los socialdemócratas le decían “acá los servicios públicos son muy buenos… el tema es que te matan con impuestos”. Por otro lado, los conservadores le dijeron algo como: “acá te matan con impuestos… pero los servicios públicos son muy buenos”.

    Así cualquiera, che.

    • Jajajaaaaaa muy bueno!

      En realidad, es engañosamente simple tu planteo. Porque el tema no está en los taxes sino en la confiabilidad del estado: si vos acá querés subir los impuestos con la promesa de “servicios públicos excelentes”… ja, andá a probar cómo te va. Ojalá se resolviera aumentando los impuestos. Mais no.

  2. Jejeje no era mi intención engañar ni plantear simplezas, todo lo contrario… Taxes y confiabilidad del Estado van de la mano, difícilmente puedas sacarle 60 o 70% de lo que produce a una sociedad sin un mínimo de confianza y a pura promesa, tanto para los muchachos del té de Boston como para nosotros. (Ahora, si sos confiable porque recaudás más o si recaudás más porque sos confiable es algo medio complicado, como vos decís tiendo a creer que es no causal).

    Igual el punto es otro. Hay una visión programática mucho más convergente en estos países. Quiero decir, la amplitud en el espectro “propuestas concretas/’modelos’ aunque no me guste el término” no es tan grande como acá. Así, el futuro de estas naciones no se define en una simple elección, ni mucho menos en una de medio término =/.

  3. Estadistas como quien? Lula? Tabare? O quizas Bachelet? O Alan Garcia? Quien farolito?

  4. No seeeeeeeeeé, Benito! No sé. Todavía me debés el comentario del otro post.

    Estadistas como Sarmiento, Frondizi, Perón, Alfonsín. Qué es un estadista? Alguien con una visión y con la capacidad de torcer la inercia de la historia en esa dirección. Aunque no haya podido ser completada la empresa; incluso aunque haya sido frustrada o abortada. La tan devaluada palabra “proyecto” es lo que diferencia un gobernante de un estadista, en mi humilde opinión.

  5. El otro dia estaba en Yenni esperando que me trajeran un libro y me tope con “El Pos-Kirchnerismo” de Mariano Grondona. Lo di vuelta y en la contratapa lei esto: “A lo largo de nuestros doscientos años de historia, tres personajes obtuvieron la suma del poder: don Juan Manuel de Rosas entre 1829 y 1852, el general Juan Domingo Perón entre 1945 y 1955 y el doctor Néstor Kirchner a partir de 2003. De 1852 en adelante, los sucesores de Rosas tuvieron un éxito incomparable al brindarnos un proceso de desarrollo político y económico tan intenso y tan largo que no tiene parangón en la historia. A partir del golpe militar de 1930, sin embargo, la Argentina descarriló, sin que haya podido remontar desde entonces la declinación en la que quedó atrapada. Después de ochenta años de apogeo, pues, los argentinos hemos conocido otros ochenta años de decadencia. Comparada con la oposición a Rosas, que fue capaz de superar su herencia porque más que “antirrosista” fue “posrrosista”, la oposición a Perón tuvo un éxito de corto plazo al derrocar a Perón en 1955 pero fracasó en el largo plazo. A la inversa de la generación de los Alberdi y los Urquiza, no supo construir el “posperonismo”, conformándose en cambio con el “antiperonismo” que sólo duró hasta 1973, año en el que Perón volvió al poder. Rosas, en cambio, nunca pudo volver porque a él, en vez de un hombre o un conjunto de hombres, lo reemplazó un proyecto. El dilema que se nos presenta a los argentinos ahora es resolver si, después del fin de Kirchner que ya se avizora, caeremos en un simple “antikirchnerismo” que podría repetir la cortedad de miras del antiperonismo o seremos capaces de fundar, como lo hicieron los opositores de Rosas en 1852, el “poskirchnerismo”: una política superadora destinada a las nuevas generaciones argentinas, cuya misión será encarnar el fecundo aprendizaje de todo lo que nos ocurrió en los últimos ochenta años para encarrilarnos, a lo mejor por otros ochenta años, en la búsqueda de la plenitud nacional”.

    Grondona claramente pide un estadista en el indisimulable sentido capitalista del termino: un tipo o varios (un proyecto) que haga sustentable (estable, equilibrado) al funcionamiento del Estado Capitalista para toda una etapa. Ahora creo que le llaman gobernalibilidad.

    Ahora, cuando usted, farolita, mete en la lista a Alfonsin (en tal caso no veo porque no lo puso a Menem) y a Frondizzi (en tal caso no veo porque no lo puso a Kirchner), ahi me desoriento completamente. Cual es el merito que se debe tener para integrar esa lista? Usted habia dicho gestion + ideologia. Cual ideologia, entonces, con semejante listita?

  6. No sé, Benito, usté que evidentemente lo tiene tan claro, ¿por qué no nos ilumina?

  7. (En cualquier caso, aclaro: a Menem no lo incluí porque un estadista es alguien que cree profundamente en el Estado y parte de él como eje para transformar la calidad de vida de su país. A menos que consideremos el desmantelamiento del estado como una política de estado, en cuyo caso sería una contradicción de términos, Menem claramente no cuadra en mi listita. Y en cuanto a Kirchner, me parece que está demasiado cerca en la historia como para juzgar si es o no realmente un estadista. Pero por mucho que aprecie algunas de las medidas que tomó, tengo serias dudas de si sería posible aglutinarlas bajo el nombre de “visión”.
    Ideología, cualquiera de ellas: la condición para ser estadista en esta “listita” es que su líder crea fervientemente en ella. Independientemente de si la comparto yo o no).

    Por lo que leo de tu transcripción del libro del fascista grondona, eso de que “pide un estadista en el indisimulable sentido capitalista del termino: un tipo o varios (un proyecto) que haga sustentable (estable, equilibrado) al funcionamiento del Estado Capitalista” no se desprende de ese texto sino del contexto, o sea, de todo lo que sabemos del autor.

    De todas formas, compararme con Grondona, Benito… bue. No sé si sentirme insultada, subestimada o ambas.

  8. No debe sentir ninguna de las dos cosas, y usted lo sabe.

    1) Por un lado, mi sintesis del planteo de Grondona, que bien podria ser el resultado de un analisis de “contexto”, efectivamente la pretendo un analisis “del texto”. Ese texto reivindica “el programa” o mas genericamente “el proyecto” de la generacion del 80 y sus herederos: desde Urquiza hasta Uriburu. Es decir, el proyecto de “nacion” consistente en llevar a la Argentina del proto o precapitalismo rosista (o capitalismo de hecho) al capitalismo de derecho de Urquiza, Sarmiento, Mitre, Roca y cia: el Estado Liberal de Derecho, es decir, la Civilizacion.
    Este es un proyecto burgues, el primer gran proyecto especificamente burgues que tuvo nuestro pais. Y lo es porque a partir de aqui a la Civilizacion ya no le alcanza con hacerse un lugarcito junto a la Barbarie, negociar un espacio, y eventualmente hacer concesiones. A partir de Urquiza la Civilizacion asedia a la Barbarie, la rodea, la somete, la asfixia y si es necesario la suprime: es decir, la Gobierna. Y al hacerlo, esos hombres, sacan patente de estadistas ya que logran estabilizar la nacion y conducirla por la senda del progreso economico y politico (sic Grondona) haciendo lo que un buen estadista debe ser capaz de hacer: imponerle el gobierno de los capitalistas a todos aquellos que no forman parte de las clases capitalistas y que por lo tanto ofrendan su esfuerzo y sus vidas a que el capitalismo pueda existir.
    ¿Usted sigue sosteniendo que todo esto yo lo puedo decir porque se quien es Grondona y no por lo que el texto dice y por la periodizacion que el autor propone para sostener su hipotesis?

    2) Por otro lado, insisto en pedirle que especifique su demanda (la del post). Usted reclama Estadistas. Y yo le pregunto si lo que usted reclama es que que la burguesia se reencuentre con su extraviada capacidad de lograr de manera permanente y no coyuntural, el efectivo gobierno de los gobernados (es decir, de los que no formamos parte de las clases capitalistas) o si en realidad usted esta pidiendo otra cosa.

    Es esa mi duda y por eso pregunte.

  9. Vamos por partes.

    En primer lugar, yo no partí del análisis del Dr. Grondona para definir el término de “estadista”. (Si hubiera tenido que citar a un autor, muy probablemente no lo hubiese elegido a él). Fue usted quien lo introdujo en la discusión.

    Lo que quiero decir con esto es que de ningún modo pretendo que los estadistas estén necesariamente vinculados a la burguesía, ni a su “proyecto”. Porque la burguesía no es la única clase con un proyecto (o varios). Eso de que “haciendo lo que un buen estadista debe ser capaz de hacer: imponerle el gobierno de los capitalistas a todos aquellos que no forman parte de las clases capitalistas y que por lo tanto ofrendan su esfuerzo y sus vidas a que el capitalismo pueda existir” corre por su cuenta, Benito. Ni siquiera por la de Grondona (aunque él muy probablemente aplauda con entusiasmo la idea).

    Dicho esto, dos consideraciones acerca de su lectura: en primer lugar, cuando usted Benito discurre acerca del proyecto de la generación del ‘80, comete el inverosímil error de juzgar a aquellos actores socio-políticos a la luz restrospectiva del presente. Aquellos hombres hicieron lo mejor que podía hacerse a la luz de los acontecimientos y el contexto económico, político, social, cultural e ideológico en el que estaban inmersos. Estoy de acuerdo en que el exterminio de la llamada “barbarie” fue un barbarismo en sí mismo, pero eso lo puedo decir hoy, en el siglo XXI, etcétera etcétera. En aquel momento era comprendido de otro modo, y pretender que cualquier actor socio-político piense y actúe fuera de su espacio y tiempo es imposible –y usted, que es sociólogo, lo sabe bien.

    En segunda instancia, creo comprender de las palabras de Grondona que la hipótesis no pasa por -o podría leerse alternativamente como- construir un nuevo “proyecto burgués” sino un nuevo “proyecto sustentable”, perdurable a largo plazo, con una capacidad de miras que abarque unas cuantas generaciones en pos de un objetivo común. En este sentido la hipótesis es rica, por cuanto yo me propongo imaginar un nuevo modelo, proyecto o lo que sea de país que supere la lucha clasista (un poco á la Perón), pues es mucho más lo que se puede conseguir con la cooperación interclase que con la lucha. Esto, a su modo, lo entendió Marx (aunque la dictadura de una clase sobre la otra es lo que me distancia definitivamente de él, pero de nuevo: no se puede pretender que piense fuera de su órbita socio-temporal). También es válida en cuanto propone la oportunidad de construir algo nuevo, o sea novedoso, o sea original: y sobre las bases progresistas del kirchnerismo, la oportunidad de imaginar un socialismo siglo xxi en Argentina es bien tentadora.

    Retomando el argumento anterior, considero que un Estadista es alguien que sabe captar las mejores demandas de su espacio y tiempo y logra canalizarlas. Hitler fue el anti-estadista, Menem el no-estadista, Sarmiento un estadista (otra cosa: ser Estadista no implica ser perfecto eh, todos siguen siendo humanos, Benito).

    Creo que este es un excelente momento, muy propicio, para que surja en estos lares un estadista socialista, Benito. Ese es el “mesías” que estoy esperando. Que sepa leer las demandas sociales, ambientales, políticas y económicas de nuestro país, de la región, del mundo. Que las conduzca con temple y aplomo. Que se retire con dignidad cuando sea su momento. Que deje un país mejor que el que encontró. Y eso, no hay otra, corre por el carril izquierdo.

  10. Y esto me devuelve a un pensamiento recurrente que tengo últimamente (perdón por la rima), y es que a la política le hace falta CREATIVIDAD. En todos los aspectos, en todos los sentidos.

    Lo más que hemos visto es a su hermana menor y deforme: la viveza. Candidaturas testimoniales hoy, ley de lemas ayer, etcétera.

    A la política le hace falta creatividad, imaginación, audacia, despliegue, sincronismo, exigencia, tempo. Hoy, es un equipo de tercera división que tomó demasiada cerveza y comió demasiados asados.

  11. El proyecto sarmientino fue (es) rabiosamente burgues, no solo porque el contenido social de “su” estado asi lo demuestra sino porque su reformismo se inscribe en el siglo de las revoluciones burguesas. Marx decia “no lo saben, pero lo hacen”. ¿Usted dice que Sarmiento, Mitre, Avellaneda y Roca lo hacian pero “no lo sabian”?

    Claro, si: yo introduje el texto de Grondona para poner en evidencia que cuando, bajo el modo de produccion capitalista, se demanda un Estadista, lo que se esta demandando es un burgues capaz de gobernar a los no capitalistas a pesar de sus resistencias (generalmente las epocas en que se reclaman estadistas suelen ser aquellas en las que las resistencias por H o por B son mas numerosas y/o mas intensas que lo habitual).
    Asi como el 9 de julio de 1789, los burgueses que constituyen la Asamblea Nacional en Paris no son Estadistas, son Revolucionarios: ahi el estadista era Luis XVI.

    Hoy el Estado es capitalista porque su sistema normativo se basa en el derecho de propiedad y es burgues porque su sistema politico se basa en la representacion delegativa.

    Ni colectivizacion de los medios de produccion, ni democracia directa o asamblearia: estos son los limites. Cuando los obreros toman Massuh y declaran el estado de asamblea permanente impidiendo la represion y el desalojo interviene el Estado y toma el control mediante un fideicomiso que a su vez se solventa con fondos de la Anses. Nada de expropiacion y Control Obrero de la produccion: la ley no lo permite, ahora los activos siguen siendo de Massuh (que busca comprador) y los $250 millones de deuda se encargan de pagarlos los laburantes y el Estado (con los aportes de los trabajadores y futuros jubilados). Para los obreros es bueno porque la alternativa era la calle, pero a los capitalistas vaciadores nadie les toca un pelo: no se puede ya que no hicieron nada ilegal. Podrian responder con sus patrimonios personales que son multimillonarios? No, porque las ganancias de los capitalistas son privadas, al igual que sus patrimonios personales, solo las perdidas pueden colectivizarse.

    Usted no puede no vincular a los estadistas al proyecto burgues sencillamente porque el estado es burgues, y si usted no esta a favor de que el Estado tenga ese contenido social y pretende cambiarlo, pues usted no necesita un estadista sino un revolucionario (o una revolucion que ya encontrara su lider).

    Tambien existe la posibilidad de que usted no pretenda una revolucion ni un revolucionario sino unas buenas reformas capitalistas “con sentido social”: en tal caso su Estadista seria un reformista socialdemocrata o populista.

    En mi caso (“No sé, Benito, usté que evidentemente lo tiene tan claro, ¿por qué no nos ilumina?”) quiero una revolucion, la anhelo, y mientras tanto apenas me contento de mala gana con alguna que otra experiencia reformista porque da tiempo, espacio y oxigeno para seguir acumulando. No anhelo estadistas porque lo son cuando exhiben una extraordinaria habilidad para tapar las grietas del regimen burgues y en esas grietas es donde se van depositando los huevitos revolucionarios y donde van creciendo poco a poco algunas crias.

    Kirchner en este sentido fue un gran reformista socialdemocrata o populista, uno de los mejores (escuchelo a Laclau en http://rambletamble.blogspot.com/search?updated-max=2009-06-09T10%3A16%3A00-03%3A00&max-results=10).
    Y uno de los mas creativos: las candidaturas testimoniales tienen la virtud de poner en ridiculo la juridicidad e institucionalidad burguesa. Lo seguira siendo?
    Y mientras la alternativa sea el frente sojero devaluador fondomonetarista, obvio, me paro atras de Cristina y la sostengo.

    Pero de ahi a anhelar un Estadista. No farolita, ni yo ni ningun revolucionario anhelamos la conciliacion entre las clases, y mucho menos don Carlos Marx (digame donde lo leyo, por favor). ¿La podemos considerar tacticamente aceptable en ciertas coyunturas frente a variantes restauracionistas? Si, claro.

    Pero anhelar, lo que se dice anhelar, no (al menos a mi nunca me paso!). Porque ser socialista revolucionario es ser humanista y ser humanista es considerar que la unica sociedad aceptable es aquella que se base en relaciones entre iguales.
    Un socialista revolucionario no puede vivir en paz mientras existan estamentos, clases o cualquier forma de subsuncion de unos seres humanos respecto de otros.

  12. ¿En qué se convertirá su líder revolucionario una vez que tome el poder, Benito?

    Fidel qué es, ¿revolucionario o estadista?

    Sí: en este momento no nos queda más que contentarnos con soluciones intermedias, y mi reclamo por un estadista responde a esta coyuntura.

    Marx entendió que las clases se acabarían una vez que se instaurara la dictadura del proletariado, verdad? yo pretendo que esta sociedad sin clase se instale sin dictadura: por cooperación, o por reforma progresiva. Entiendo que este cambio, para que abarque a todos (o a la mayoría), no puede darse de un día para el otro. Simplemente porque no admito la violencia, y una revolución es necesariamente violenta (¿y qué es la violencia, sino la forma más primaria y humillante de subsunción de unos seres humanos respecto de otros?).

    Yo entiendo que no existen capitalistas y obreros: existe una estructura tipo ruleta, y el azar coloca a unos de un lado y a otros de otro. Y sí, puedo sonar idealista o naïf, pero entiendo que no es que de un lado están los hijos de puta y del otro las víctimas, sino en todo caso existen unos y otros a cada lado, y cada uno procede según su forma de ver las cosas y de comprender la realidad. Y aunque a mí tampoco me hace ninguna gracia el “frente sojero devaluador fondomonetarista”, es un poco más complejo el asunto, digo, que capitalista = hijo de puta y obrero = mártir del sistema.


Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías