Todavía no entiendo cómo pasó desapercibida la nota que publicó el gran Rubén Dri en Página/12 la semana pasada. En ella, propone (como siempre) una lectura muy interesante sobre los festejos del Bicentenario:
” (…) La historia de nuestro país vista desde abajo es la historia de sus puebladas. Desde mediados del siglo pasado hasta el Bicentenario podemos distinguir cuatro grandes puebladas desde las que el pueblo se rehizo y comenzó una nueva etapa histórica. La primera es la del 17 de octubre de 1945 con que se construye la “nueva Argentina” de pleno empleo, violentamente reprimida en 1955. La segunda tiene lugar en Córdoba, el 29 de mayo de 1969, que inaugura una nueva etapa que triunfa en 1973 y sólo es vencida mediante un verdadero genocidio. Fueron dos puebladas en las que el sujeto-pueblo no sólo ocupaba el espacio público sino que lo hacía con un proyecto, organizaciones y liderazgos capaces de llevarlo a cabo. Diferente es la pueblada que se produce el 19-20 de diciembre de 2001, porque esta vez como en las anteriores se rechazaba un modelo de país, pero no se tenía un proyecto alternativo, no había organizaciones ni liderazgos capaces de encaminar la fuerza popular hacia una construcción positiva. A partir de 2003 con la emergencia de un liderazgo que aparece en forma no prevista, por la ventana, diríamos, comienzan a cristalizar realizaciones que responden a lo que la pueblada había reclamado sin lograr realizar propuestas concretas. Todo el trabajo que habían realizado los movimientos sociales y de derechos humanos, los gremios en los ’90 van dando los frutos esperados.
Llegamos así al 2010, año del Bicentenario, cuando se produce una pueblada completamente distinta. Es la primera en la que no se reclama nada sino que sólo se festeja. Son cuatro días en que un río de pueblo nunca visto inunda el centro de Buenos Aires, festejando, a pesar de la infernal propaganda de la absoluta mayoría de los medios de comunicación en el sentido de que todo está mal y, en consecuencia, de acuerdo en esto con algunos grupos de izquierda, no hay nada que festejar. Un pueblo que, convocado o invitado por el Gobierno, sale a festejar de esa manera, lo hace políticamente. Da risa la torcida interpretación de voceros opositores que interpretan que el pueblo festejando dio un mensaje contrario al Gobierno, diciéndole que no está de acuerdo con su “crispación”. El pueblo bailó, cantó, saltó, dijo a los gritos que está contento, lo que no quiere decir que no tenga críticas o que no hay nada más que hacer. Puede verse la pueblada bicentenaria como la negación de la negación de la pueblada del 19-20 de diciembre del 2001. Esta expresó la utopía en negativo, ¡que se vayan todos! No se trataba en realidad de los individuos que ocupaban los puestos políticos, aunque necesariamente éstos se viesen involucrados, sino de la política neoliberal que había producido el desastre nacional. Ese mismo pueblo, que entonces no encontraba el camino de la recuperación, ahora celebra su encuentro. Si antes reclamó, luchó y fue atrozmente reprimido, dejando treinta compañeros asesinados, ahora celebra por el camino reencontrado, camino que hay que transitar y en muchos aspectos corregir. La lucha seguirá siendo ardua, pero ello no le impedirá festejar (…)”. (La negrita es mía).
Creo que uno de los elementos más interesantes que plantea el texto de Dri consiste en plantear/leer al pueblo como sujeto central de la escena política, como dialogando con sus gobernantes en lugar de ser objetos pasivos (o excluidos; daño colateral) de los vaivenes de la clase dirigente.
¿Cómo es el vínculo entre los representantes y los representados; cuáles son los canales de comunicación que construyen unos y otros para acercarse, comprenderse, interpretarse, interpelarse y responderse? ¿Cuáles son los dispositivos que permiten la identificación de unos con otros? En suma, ¿de qué se trata este “dispositivo cultural kirchnerista”?
Coincido con la percepción generalizada –entre filo y antikirchneristas por igual– de que existe, en palabras de Fede Vázquez, “un desastre comunicacional que es algo estructural del cristinismo. En eso Néstor era mejor, comunicaba mejor. Ahora, si se empieza a imponer la Cristina del baile y la sensibilidad, la taba se puede dar vuelta. A mi modo de ver ese déficit comunicacional -que hace que cada cadena presidencial reste en vez de sumar-, es lo único que impide un segundo mandato”.
En mi opinión, lo que sucede es que es mucho más rica la enunciación que parte del pueblo hacia el Gobierno que los mediocres (aunque, insisto, “bienintencionados“) intentos del Gobierno por interpelar/contener/aglutinar al pueblo desde lo discursivo: todas las comunicaciones top-down, de arriba hacia abajo, naufragan en las aguas del entendimiento. Por ejemplo, el flamante libro de Sandra Russo que, en tono que se pretende epopéyico, busca asimilar al cristinismo con Milagro Sala y la TA; la política de Comunicaciones en general; el mamarracho de Carta Abierta. Podría decirse que 6,7,8 es el enunciador más “pasable” o aceptable dentro de este lamentable conjunto cacofónico.
Pero la eficacia y la riqueza mistificadora del dispositivo va ganando momentum a medida que la comunicación o, mejor dicho, los comunicadores se acercan a las bases. En ese sentido, Artemio López y el cluster de bloggers filo-k (vayan al blogroll de Benito) conforman un formidable ejército de “intermediarios simbólicos” que explican al kirchnerismo mucho mejor que el kirchnerismo mismo. Lo que no equivale a decir que son más papistas que el papa, sino que cuentan con un “fondo” de capital simbólico, esto es, de habilidades intelectuales y comunicacionales, que es lisa y llanamente invaluable (y que Cristina haría muy bien en capitalizar activamente).
Estos intermediarios simbólicos son como la resistencia kirchnerista frente a los embates del conservadurismo oligopólico del mercado simbólico; la guerrilla simbólica que pelea en un campo desigual, histórica y materialmente injusto, opresivo, regresivo, y muchas veces brutal y embrutecedor.
En fin, pareciera que, por el momento, Gobierno y Pueblo se entienden mucho mejor en el plano material, de los cuerpos y de la acción: es esa Cristina murguera del Bicentenario la que se encuentra con sus bases, quienes responden desde las múltiples manifestaciones de apoyo ante la 125, la Ley de Medios, aún los festejos del Bicentenario; es esa Presidenta la que incrementa su legitimidad, la que se vuelve “una más”, un ser legible y accesible para un pueblo deseoso de dialogar, esto es, de reconocerse en un Otro.
Creo, en definitiva, que es interesante el momento en que se inscribe este posible (y deseable) viraje de la imagen y de la comunicación presidencial, a mitad de un mandato bastante desgastado por batallas varias, y que está reagrupándose para encarar la segunda mitad. En este contexto, resulta fundamental la necesidad de símbolos, figuras y discursos que aglutinen y convoquen.
Por último, me parece fantástico (y audaz, hay que decirlo) que, en una época de discursos políticos vacuos y pueriles, mientras las oposiciones centran su a-discurso en “la crispación” y “el miedo”, el kirchnerismo intente una narración que indague en su universo simbólico y revalorice las banderas que pretende sostener. Bravo. Podrá cuestionarse, desde luego, la mayor o menor correspondencia del discurso con la realidad empírica, las acciones, los métodos y estrategias efectivas de poder del kirchnerismo, pero el intento narrativo de “invención de la tradición” y de “fabricación de autenticidad” (para ser capitalizado políticamente, claro está) me parece –insisto– rescatable.
¿Y toda esta zarasa discursiva a qué viene? (aunque, claro, no es menor la cuestión discursiva desde que el discurso se vuelve ideología, y desde que la ideología demarca no sólo lo que es sino lo que hay que hacerse de aquí en más). Viene a que cuanto más eficaz sea el dispositivo simbólico –cuanto más terreno se gane en el campo simbólico, cuantas más banderas haya conquistado esta guerrilla cultural–, mayores serán las chances de ganar 2011 en primera vuelta.
Así lo creo yo, al menos.

Suscribo su ultimo parrafo y agrego: se trata de ganar la eleccion pero de hacerlo no de cualquier manera sino librando lo que Lenin retomando a Engels llamaba la “Lucha Teorica”. Brillante su post y la nota de Dri. Recien estaba pensando que usted, yo, Dri, Fede Vazquez o Artemio (por nombrar individuos citados en su post) no compartimos microclima y sin embargo estamos discutiendo y pensando los mismos temas. Justamente el hecho de que sea “mucho más rica la enunciación que parte del pueblo hacia el Gobierno” indica que estamos encarnando bastante mas que unos estimulos conyunturales.
Le subo la apuesta: fijese en el triunfo de Alfonsin, el pueblo radical se banco el aguacero y los autasos del aparato y sostuvo el timon.
Las mayorias populares esta reforzando -con sus mas y sus menos- una orientacion historica en sus trazos gruesos, no le parece?
Como dice Abel Fernandez en su blog, llego el momento de que aparezcan los blogeros radicales.
Farolera trotskista? wow. Voy a hablarlo con mi psicólogo… :p
Hablando en serio, sí, justamente, a eso me refería: la alianza de sectores y los objetivos o fines que persigue excede a los Kirchner, a la cúpula o clase dirigente, y hasta el momento sus intentos de anclarse en esa masa han sido bastante chotos. El movimiento seguirá su curso con o sin ellos, eso ni hablar.
Esaaa!
Yo sí soy pitonisa! Ya preveía el renacimiento del radicalismo cuando todo el mundo hablaba de su muerte inexorable, allá por el 2008: http://lafarolera.wordpress.com/2008/07/17/miscelaneas/ (punto 4).
Claro, yo creo que las condiciones están dadas para que cada espacio socio-político refuerce sus respectivos cursos de acción-y-pensamiento.
Besos, Beni, gracias por el comentario!
Leia su post de 2008 y recordaba como el domingo a la noche Gerardo Morales y Ricardito cenaban Cobos al horno con papas y batatas y no podia dejar de pensar en las paradojas que hacen fascinante la politica, no? Cobos me hace acordar a esos cerditos que mis tios de Chivilcoy engordaban durante el año para comerlos en nochebuena.
jajajajaaaa ay, cleto, todo vuelveeeeeeee!!! ojo con el karma
te iba a decir, justo, que no sólo no compartimos microclima sino que mi microclima es refractario, sino hostil, a este tipo de pensamientos/ideas locas. te DIJE que me estoy desclasando, Benito!!
[...] en estas páginas de una bloguera original y sutil, La Farolera, me llevó a encontrar en su blog un texto donde ella analizaba, a partir de una nota en Página 12, la comunicación del kirchnerismo ¡El hilo que [...]
Muy buen post Farolera. Llegue aca por intermedio de Abel Fernandez. Te agrego al blogroll.
Saludos
Gracias, Ingeniero, qué honor!!! haré lo propio, por supuesto.
Pido excusas por mi intromisión.El post (palabra que odio) es muy estimulante y llama la atención dobre la dimensión simbólica, tan descuidada a veces y siempre importante. Por eso no comprendo bien la sentencia “el mamarracho de Carta abierta”, expresión que contradice el sentido de tu escrito. Gracias por el espacio
No, Juan, no es una contradicción desde el momento en que CA se constituye explícitamente como colectivo en defensa del Gobierno ante los embates de la derecha; es un emergente del conflicto por la 125.
Ahora bien, cuando digo “mamarracho” al calor del tono tribunero, no es mi intención herir susceptibilidades, sino dar cuenta de que este grupo que debía constituirse –así se lo propuso y así lo esperábamos nosotros, el pueblo, los ciudadanos rasos– como vocero, arengador, tribunero, ideólogo y, en síntesis, explicador del kirchnerismo, falló en esta misión. Falló porque no se sabe con quién dialoga: si con los anti-K, si con las masas populares, o con los sectores medios, o con una elite de intelectuales. En todo caso, CA debía proveer explicaciones acerca de lo que hace y dice el kirchnerismo, y debía hacer esto mediante el enriquecimiento del capital simbólico de los K, es decir, agrandar y profundizar el mundo simbólico de manera tal que la variedad de sectores afines puedan sentirse interpelados, incluidos bajo ese gran paraguas; e, idealmente, convocados y movilizados por él.
En efecto, estos roles fueron asumidos por la blogósfera K, verdaderos intermediarios simbólicos del kirchnerismo. CA se terminó acomodando, luego de mandar “cartas abiertas al pueblo” (¿?), en un espacio de “ONG”, que se pretende neutral e independiente, con comisiones por áreas, que más parecen un conglomerado de técnicos programáticos que tribuneros del pensamiento n&p.
En este sentido, pues, afirmo que CA es un garabato ilegible.
Gracias por el comentario, Juan, y bienvenido al blog.
[...] el kirchnerismo en el clavo ante esta nueva enunciación social? ¿Brindará una respuesta relevante, consistente? Y si no lo hiciera, ¿quién y cómo lo [...]